Ancianos Maduros

Ancianos Maduros
…no habia problema. luego de un rato de silencio nos quedamos dormidos por el cansancio, espalda con espalda.
en eso me despertó una mano apoyada en mi trasero. yo no podia creer lo que pasaba. por supuesto no me movi ni un milimetro. la mano de anibal primero timidamente empezó a acariciarme las nalgas sobre el calzoncillo y cuando vio que yo no hacia nada, me lo bajó y comenzó a sobarme las nalgas, yo me hacía el dormido, luego con mas confianza empezó a acariciarme el agujero y a tocarmelo…
Related posts:
Últimos comentarios