Maduros Pasivos

Maduros Pasivos
…tocar su hermoso culo que parecía dos rocas pequeñas y redondas, bajando por sus duras piernas que el muchacho doblaba y movía.
Constantemente él se inclinaba un poco hacia atrás, asomándose a vigilar que todo estuviera en orden con Esteban, sin embargo, a veces concentraba su mirada en la mamada que yo le realizaba, era como si no pudiera creer que su pene, la zona mas intima de su cuerpo, estuviera en la boca de un hombre. Yo pensaba lo mismo. Yo, el padre de su amigo, tenía el privilegio…
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